-¿Aló?-atendió el pelinegro.
-…
-Sí, eh… estoy en la heladería
-…
-Está bien, me regreso en taxi.
-…
-OK, adiós- colgó
-¿Quién era?-preguntó ella.
-Mi hermano; dice que llevará a Megan a su casa.
-¿En serio?- soltó sorprendidísima.
-Sí, ¿por qué te sorprende tanto?
-Porque Megan jamás se sube al auto de alguien que acaba de conocer, a no ser que se trate de un secuestro. Es un poco paranoica- explicó Alice. Él soltó una risa divertida.
-¿Solo un poco?
-Lo sé; su papá es militar.
-Oh! Eso lo explica todo-dijo aun sonriendo.
-Sí… ya estoy acostumbrada- dijo resignada.
Bill no dejó que Alice pusiera un centavo para cancelar la cuenta. Salieron del lugar dirigiéndose hacia el parking.
-¿Te llevo?
-No te preocupes, puedo llamar a un taxi- se excusó Bill.
-Hay, ¿ahora serás tú el que se haga de rogar?- dijo ella arqueando una ceja. El chico solo soltó una carcajada.- Ya súbete antes de arrepentirme de gastar mi gasolina- dijo subiéndose al coche.
-De acuerdo- asintió riendo.
-Me vas indicando hacia dónde ir, ¿OK?
-Hecho.
Alice y Bill se dirigieron hacia el norte de Los Ángeles. El pelinegro la guió hacia una zona residencial realmente exclusiva, cerca al mar. Llegaron rápidamente pues el centro comercial estaba a 15 minutos de tal zona. Bill le indicó a su acompañante que doblara hacia un pequeño camino y finalmente estacionó frente a una gran muralla de arbustos perfectamente podados, que solo permitían ver parte del estacionamiento del domicilio de Bill.
-Bueno…- soltó nervioso.
-Adiós- dijeron al unísono seguido de risas departe de ambos.
-Gracias, por traerme.
-Ay! sabes que no fue nada- respondió haciendo un gesto con la mano de ‘don’t worry, be happy’.
-Hahahaha, nos vemos Ali- se bajo sonriente.
-Bye…- respondió algo ruborizada ¿en serio le había llamado ‘Ali’?- cuídate- dijo antes de que Bill cerrara la puerta de su auto. Éste le respondió haciendo un gesto de la mano mientras ella se alejaba rumbo a su casa.
Mientras tanto…
-No es posible que no le hayas podido preguntarle, cobarde- le regañó.
-Es que… Aunque le haga mil muecas jamás se daría cuenta de que existo, ale. Ya no.
-¿En serio crees que este tío sea tan imbécil como para no notar que estas coladita por él?
-No digas boludeces…
-Ahora la boluda soy yo…- dijo poniendo los ojos en blanco.
-No, solo que… ¿no ves que él jamás se fijaría en mi? Solo tiene ojos para chicas que estén buenísimas, con una figura envidiable, una sonrisa increíble y con muchísima vida social. Y yo, estoy completamente fuera de alguno de esos aspectos…
-Mar, yo creo que no tienes que ser tan negativa y debes dejar de preocuparte tanto por ese chico. Sé que estas enamorada de él desde hace varios años, pero el muy pelotudo no se entera de nada, ya no puedes perder tu tiempo- le aconsejo.
-Lo sé, pero al menos quiero ir a mi fiesta de graduación con él. Tener el placer de que este en mi casa después de mucho tiempo, que me venga a recoger y bailemos juntos- dijo con un pequeño brillo en los ojos.
-Okokokok, entonces haremos todo lo que esté en nuestras manos para que entablen la misma relación de hace dos años, ¿está bien?- propuso sonriente la rubia.
-¡Gracias Al!- dijo saltando hacia Alejandra para darle un abrazo ‘del oso’. Haciendo que ambas rieran.
"Los sueños existen para intentar hacerlos realidad. Y cada día nos decimos: sí, lo haré mañana. Pero y ahora? ¿De qué vivimos ahora ...?"
Holaaaa, FINALMENTE tuve tiempo e inspiración para continuar esta historia :3 mas tarde les subo la segunda parte ¿si? :) ya casi la tengo lista. Lamento mucho que me haya demorado tanto, pero estuve preparándome para muchísimas cosas(dentro de ellas la universidad) y no he tenido tiempo D: Bueno las dejo, tengo que ir al colegio. El deber me llama (?)
hola soy nueva leyendo tu fic, esta muy buena pero no entendi la ultima parte de este capitulo......, leere el otro para ver
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